El lobo y los siete cabritos
Érase una vez una cabra que tenía siete cabritos. Los quería muchísimo, tan tiernamente como una madre puede querer a sus hijos. Un día, la cabra quiso salir al bosque a buscar comida y llamó a sus pequeños.
—Hijos míos —les dijo—, me voy al bosque. ¡Mucho ojo con el lobo! Si entra en la casa los devorará a todos sin dejar ni un pelo. El muy malvado se disfraza, pero lo van a reconocer enseguida por su voz ronca y sus negras patas.
Los cabritos respondieron:
—Tendremos mucho cuidado, mamá. Puedes irte tranquila.